Mujercitas - Louisa May Alcott


 
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     Era tímida y tranquila, parecía vivir en un mundo propio, del que sólo salía para alternar con unas pocas personas elegidas a las que amaba.
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     Lo que más atraía a Jo de casa de su tía era la biblioteca, que estaba olvidada desde la muerte del señor March. Siempre recordaba la muchacha al anciano que le dejaba construir puentes con los libros más voluminosos, le explicaba el significado de las estampas y le compraba dulces siempre que la encontraba en la calle.
     Era el lugar predilecto de Jo. Se trataba de una habitación que siempre estaba en penumbra, tenía bustos encima de las altas estanterías, sillones confortables y, sobre todo, una gran cantidad de libros que podía leer siempre que tenía tiempo libre. Tan pronto como su tía se echaba la siesta o recibía alguna visita, iba Jo a la tranquila habitación, y arrellanándose en uno de los sillones, devoraba toda clase de literatura.
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Louisa May Alcott
Mujercitas
Clásicos Juveniles
ME Editores S.L. 1994


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